No escribo hace mas de un mes, problablemente, no recuerdo la última entrada. Pero hoy es un día como esos que tanto tuve donde tengo ganas de mandar todo al carajo simplemente por que sí. Mi parte serena y sensible ante cosas tan nuevas explotan y se transforman en pedazos de furia y retención de gritos, insultos sin destinatario, nulo romanticismo, euforia y energía, visión borrosa (incluso aún con los lentes puestos).
Ceguera, daltonismo, miopía. Falta de percepción y entendimiento.
Claro está que estoy acostumbrada a este estado tan lamentable pero todavía no sé cómo manejarlo.
Hoy empiezo la facultad, hoy se abre esa gran puerta que siempre temí estuviera cerrada, creo ya haberla abierto pero hoy realmente, hoy es el puto hoy.
La puta gloria incierta de un camino infinito.
Y me voy al carajo porque le estoy errando a todas las teclas.
martes, agosto 13, 2013
jueves, junio 13, 2013
Tictac
Experimentando ser manca por tres días. Ganas inútiles de escribir rápido... En ese estanque donde hay mucho ruido. Y que ruido. Agonías ajenas y dolor de cabeza.
Ya sinceramente no entiendo mucho de nada. Por favor Dai, una vez más. Paciencia me pedís, justamente lo que no tengo... Mi pelo está cada día más lindo. El amor ya fue. Fué mucho en mucho tiempo, tanto que ahora no es nada. No existe.
Es totalmente razonable. En mi. Mamá dice que ojalá pase, ojalá llegue. Ya va a llegar. Papá dice que no, que ya tengo dieciocho, y el resto. El resto.
Y el trabajo, bim bum bam, discusiones, responsabilidades, peso peso peso.
Engordé. No hay mas tristezas sólo preocupaciones. Mi corazón se fue de vacaciones y temo que no vuelva nunca más.
jueves, mayo 30, 2013
El vacío de hoy
Hace unos días (que no los tengo bien contados debido a mis ocupaciones que son actualmente demasiadas) que vengo sintiendo una sensación que no distingo entre ganas y necesidad. Ganas de algo que ya tuve la oportunidad de pasar, y que aproveché bien, y necesidad de amar, amar con locura y sin límites. Siempre me consideré una mina bastante pasional en el sentido del amor. Pero actualmente mi pasión perdió sentido debido a que no tengo el ejercicio de ello, perdí la práctica y bajé mucho, no las ganas si no la práctica. Temo no acordarme como era amar.
No me entiendo muy bien. Debo tener el manual de uso en algún lado de este despelote de papeles, desbordes, caramelos y cervezas. Teniendo 18 años y llevando la vida que en este momento estoy llevando debería sentirme llena y feliz, pero estoy vacía de lo que toda mi vida de alguna manera llené, y ese vacío ruge por alimentarse, hace estruendos. Debe ser debido a mi rotación de 180°, mis cambios de actitud, de alimentación, de vida, de horarios, de pensares, de leyes.
Veo a una pareja y me derrito de un modo casi literal de amor. Pido que se llenen el uno al otro adelante mío, sólo para envidiarlos de la manera más sana, para sentir su amor y que ese amor que se tienen el uno al otro me llegue y rellene alguno de mis espacios vacíos. Pregunto "Cómo estás con tu novia?" y espero como respuesta un enérgico "Excelente, no podríamos estar mejor" cuando a cambio recibo un "Maso menos, venimos peleando mucho", y es ahí cuando caigo en la realidad, esa realidad que pasa de una tonalidad rosa a la gris tosca y fría,
y me doy cuenta que anhelo eso que no existe, que extraño eso que nunca existió, que necesito eso que siempre imaginé.
Estoy muy resignada con respecto a mi con el amor. Jamás me imaginé sola, desde ese 24 de Mayo de hace 2 años, siempre me vi acompañada, y es el día de hoy que pienso que todo lo que pasó fue un sueño muy largo y doloroso, del cual todavía despierto con esa sensación de que "me falta algo". No fue la persona, no fue él. Soy yo, yo y mi necesidad de volverme loca por alguien que me dé un poco de cariño, de cruzar el océano corriendo y viajar a la Luna en 15 segundos. Extraño sentir esa magia. Temo no volver a sentirla.
Si me vieran por dentro se darían cuenta que mis ideas están divididas en varios planos futuros, los seguros, los imprecisos y los clandestinos. Los seguros corren por el camino de mi vida y mi carrera, de mis sueños a cumplir, de mi casa, de viajes, de ríos, de montañas y de playas, eso que voy a hacer irrefutablemente. Los imprecisos son aquellos en donde me veo a medias, donde por ahí me gustaría meterme, pero no me animo, o donde todavía no tuve la oportunidad de entrar, en este plano está involucrado el tema del amor. Los clandestinos son esos que no tienen un piso estable. Distorsiones, excesos, vicios, placer, un plano del cual estoy metida actualmente y no tengo muchas ganas de salir, pero acá corro el riesgo de salir lastimando y lastimada.
Estoy semi-ahogada. Necesito un poco de aire y de tiempo para pensar respecto a muchas cosas, pero a veces me imagino que esas cosas que quiero pensar, no tengo la obligación de pensarlas, que no me afecta, por qué pensar todo? Odio las estructuras, los planos, los ejes, las líneas guía.
Así que probablemente seguiré en ese plano seguro con partes clandestinas, temiendo que llegue el impreciso y me desmorone... O me arregle.
No me entiendo muy bien. Debo tener el manual de uso en algún lado de este despelote de papeles, desbordes, caramelos y cervezas. Teniendo 18 años y llevando la vida que en este momento estoy llevando debería sentirme llena y feliz, pero estoy vacía de lo que toda mi vida de alguna manera llené, y ese vacío ruge por alimentarse, hace estruendos. Debe ser debido a mi rotación de 180°, mis cambios de actitud, de alimentación, de vida, de horarios, de pensares, de leyes.
Veo a una pareja y me derrito de un modo casi literal de amor. Pido que se llenen el uno al otro adelante mío, sólo para envidiarlos de la manera más sana, para sentir su amor y que ese amor que se tienen el uno al otro me llegue y rellene alguno de mis espacios vacíos. Pregunto "Cómo estás con tu novia?" y espero como respuesta un enérgico "Excelente, no podríamos estar mejor" cuando a cambio recibo un "Maso menos, venimos peleando mucho", y es ahí cuando caigo en la realidad, esa realidad que pasa de una tonalidad rosa a la gris tosca y fría,
y me doy cuenta que anhelo eso que no existe, que extraño eso que nunca existió, que necesito eso que siempre imaginé.
Estoy muy resignada con respecto a mi con el amor. Jamás me imaginé sola, desde ese 24 de Mayo de hace 2 años, siempre me vi acompañada, y es el día de hoy que pienso que todo lo que pasó fue un sueño muy largo y doloroso, del cual todavía despierto con esa sensación de que "me falta algo". No fue la persona, no fue él. Soy yo, yo y mi necesidad de volverme loca por alguien que me dé un poco de cariño, de cruzar el océano corriendo y viajar a la Luna en 15 segundos. Extraño sentir esa magia. Temo no volver a sentirla.
Si me vieran por dentro se darían cuenta que mis ideas están divididas en varios planos futuros, los seguros, los imprecisos y los clandestinos. Los seguros corren por el camino de mi vida y mi carrera, de mis sueños a cumplir, de mi casa, de viajes, de ríos, de montañas y de playas, eso que voy a hacer irrefutablemente. Los imprecisos son aquellos en donde me veo a medias, donde por ahí me gustaría meterme, pero no me animo, o donde todavía no tuve la oportunidad de entrar, en este plano está involucrado el tema del amor. Los clandestinos son esos que no tienen un piso estable. Distorsiones, excesos, vicios, placer, un plano del cual estoy metida actualmente y no tengo muchas ganas de salir, pero acá corro el riesgo de salir lastimando y lastimada.
Estoy semi-ahogada. Necesito un poco de aire y de tiempo para pensar respecto a muchas cosas, pero a veces me imagino que esas cosas que quiero pensar, no tengo la obligación de pensarlas, que no me afecta, por qué pensar todo? Odio las estructuras, los planos, los ejes, las líneas guía.
Así que probablemente seguiré en ese plano seguro con partes clandestinas, temiendo que llegue el impreciso y me desmorone... O me arregle.
martes, marzo 19, 2013
Frío amortiguador
Hola, tengo ganas de saludar a alguien y contarle esto.
Siempre las entradas de mi blog suelen arrancar con algún tema que me haya movilizado y de eso surge todo el resto, pero hoy no me movilizó nada, al punto de llegar a plasmarlo. No es un acto. Tengo la garganta vacía. ¿Me explico? Uno siempre se queja de que tiene cosas en la garganta, que no puede soltar. Mi problema es que yo no tengo nada en la garganta. Me considero una mina bastante extraña. Si no tengo problemas no tengo diversión. De la gente que arma quilombos ya me acostumbré y la verdad que eso me sigue dando igual. Me quedan tantas cosas, tantas manos, tantas armas! Hablando con las personas me doy cuenta de que si hay algo que admiro en mi es mi sinceridad, esa capacidad de decir la verdad siempre sin tragarse nada. Y no tengo nada en la garganta. Siempre teniendo, discutiendo, arreglando o intentando, y hoy no tengo nada en la garganta.
Es tan extraño pensar que ya pasó tanto tiempo que, la verdad, me resulta cómico.
En un abrir y cerrar de ojos pasaron más de 300 páginas de un libro, que es mi vida, y pasaron tantas ideas perdidas (aunque algunas logré hallarlas), tengo tantas esperanzas, tantas fuerzas, tantas ganas de vivir, que mi vida está siendo más linda que nunca, en base a algo que siempre mi subconsciente anheló, en base al derecho que jamás me tomé la libertad de usarlo como debería haber echo.
Es tan extraño pensar que ya pasó tanto tiempo que, la verdad, me resulta cómico.
En un abrir y cerrar de ojos pasaron más de 300 páginas de un libro, que es mi vida, y pasaron tantas ideas perdidas (aunque algunas logré hallarlas), tengo tantas esperanzas, tantas fuerzas, tantas ganas de vivir, que mi vida está siendo más linda que nunca, en base a algo que siempre mi subconsciente anheló, en base al derecho que jamás me tomé la libertad de usarlo como debería haber echo.
El morbo. Sentir algo que no debería sentir. Actuar incorrectamente. Reírme sin mirar quién está alrededor. Esas pequeñas cosas que hacen que mi vida sea la caja de Pandora más perfecta y hermosa que me pudo haber tocado. Soy toda una artesana, ¡Es mi creación más linda!
No tengo palabras de agradecimientos para todas aquellas personas que hicieron de mí lo que hoy soy.
No tengo palabras de agradecimientos para todas aquellas personas que hicieron de mí lo que hoy soy.
Gracias por tus insultos, gracias por tus apoyos, gracias por tus abrazos, a vos por tus besos, y no me olvido de ustedes, gracias por estar siempre, a esos amigos que más que de oro, son de un material tan valioso que ni siquiera existe aún. Estoy llena de vida.
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